Archivo de la etiqueta: móviles

No sin mi móvil

pexels-photo-359757

Fuente: Pexels.

Consultamos el correo en los descansos del trabajo. Miramos el Facebook mientras esperamos el tren o el metro. Actualizamos Twitter o Instagram cuando estamos con nuestros amigos. Enviamos WhatsApps, navegamos por internet, consultamos las noticias, buscamos una dirección en Google Maps, leemos, consultamos Wikipedia, hacemos fotos, editamos video, oímos música, usamos la calculadora,  la agenda, la lista de tareas, la lista de la compra,…  y hasta llamamos por teléfono. Todo lo hacemos hoy con el móvil.

Se habla ya de dependencia del mismo. Hoy no concebimos realizar ciertas actividades que antes hacíamos sin tecnología sin recurrir al móvil: preguntábamos una dirección a cualquiera en la calle, apuntábamos los mandados en un papel cualquiera, calculábamos mentalmente o con un lápiz y una servilleta. Y hay actividades que nunca se nos hubiesen pasado por la cabeza si no existiesen los móviles: disfrutábamos de salidas con amigos sin tener que hacer fotos a cada momento; no necesitábamos compartir con nadie qué hacíamos o con quién lo hacíamos; no teníamos que estar en contacto con todo el mundo a cada minuto.

Pero, ¿quién está detrás de esta dependencia? ¿quiénes nos han creado estas nuevas necesidades vitales del hombre moderno? Pues está bastante claro. En primer lugar, las empresas tecnológicas. Sólo hay que echarle un vistazo a los precios de los smartphones de última generación. Somos capaces de gastarnos en simples aparatitos que se nos pueden caer o arañar o que nos pueden robar cantidades que no nos gastaríamos en un buen filetón. Y la industria lo sabe y juega con nosotros a hacernos creer que, si no tenemos ese cacharro que acaban de sacar y que tiene las mismas pijerías que ya tenía el modelo anterior pero un poco más molonas, somos unos donnadies. Y en eso estamos, en parecer más molones que nuestros vecinos dejándonos un pastizal por el camino y engordando la cuenta de las grandes tecnológicas.

Las compañías telefónicas son otra pata de esta gran mesa. Nos ofrecen ofertas mil peleando por conseguir clientes. Una compañía que hoy no ofrezca conexión de datos no le merece la pena a nadie. Queremos poder ver vídeos, en la mejor definición posible, y compartir fotos y escuchar música y ver nuestras series favoritas,… y poder disfrutar del partido como si estuviésemos en el salón de casa, aunque estemos en el campo o la playa. O nos crean la necesidad de hacer todo esto. Porque, a fin de cuentas, todo esto es tráfico de datos o, lo que es lo mismo, dinero para las compañías telefónicas. Y les interesa que seas un adicto a todo esto, cuanto más dependas de ello, mayor será su cuenta de resultados.

El tercer eslabón de la cadena son las aplicaciones. Hoy podemos hacer casi de todo con un móvil: desde fotos a la lista de la compra, desde contarle un chiste a tu madre a controlar nuestros gastos, desde consultar el estracto de nuestro banco a jugar al tetris. Y todo eso significa que necesitamos una aplicación para cada una de esas actividades. Y nuevamente esto significa que alguien hace caja. Cierto que antes no necesitábamos tener todo esto al alcance del bolsillo y nos apañábamos con cualquier cosa pero ahora nadie, mucho menos, las generaciones jóvenes, concibe la vida sin aplicaciones móviles, sobre todo redes sociales. Y, así, alguien puede hacer negocios, a veces demasiado suculentos.

En cuarto lugar, quienes más interesados están en que tengas un aparatito en la mano son quienes hacen negocio con el tráfico de datos. Cada día, casi sin darnos cuenta o sin que nos importe demasiado, compartimos una cantidad enorme de información: a través de redes sociales, en las búsquedas que hacemos por internet, con el uso de las diversas aplicaciones,… Hoy día, cualquier empresa puede conocernos mejor que si nos hubiese parido. De hecho, podría decirse que siempre que nos ofrezcan algo “gratis” (sacrosanta palabra de la publicidad actual, vaciada ya de contenido), detrás habrá una caza de datos personales de cualquier tipo: las fotos de la boda de tu hermano, la tienda donde estuviste hace dos días, la cita que tienes con el médico, el regalo de cumpleaños que estás buscando para tu mujer,… Y ese conocimiento les sirve para negociar y ganar pasta. Todo es dinero, al fin y al cabo. Así que imagina lo interesada que está la industria en que no abandones esa dependencia de tu querido aparato.

Finalmente, y relacionado con lo anterior, están los gobiernos. Como un Gran Hermano cualquiera pueden espiar nuestros movimientos a través de nuestros móviles y televisiones, como si de una película de espías se tratase. Y aunque lo revelado por Wikileaks no fuese cierto, no parece descabellado que los gobiernos pudiesen desarrollar sistemas similares, contando para ello con nuestra cacareada dependencia de estos aparatitos y nuestra habitual despreocupación por la seguridad. Nadie como nosotros mismos para ofrecer nuestros datos voluntariamente a quienes lo necesiten.

Así pues, cuando te preguntes si eres adicto al móvil la respuesta será seguramente que sí. Pero quizá sería más interesante que te preguntes, más bien, a quién beneficia que lo seas. Antes de que Steve Jobs sacase su famosísimo smartphone, tampoco se hablaba tanto de dependencia de nuestros teléfonos.

Anuncios
El embrujo del ganchillo

Bitácora personal de José María Gálvez Caraballo

El retorno de los charlatanes

Bitácora personal de José María Gálvez Caraballo

Siglos Curiosos

Bitácora personal de José María Gálvez Caraballo

Strambotic

Bitácora personal de José María Gálvez Caraballo

La pizarra de Yuri

Bitácora personal de José María Gálvez Caraballo

Wardog y El Mundo

Bitácora personal de José María Gálvez Caraballo

Gente del Puerto

Habitantes de El Puerto de Santa María

Librillo de Ramón Buenaventura

Ocurrencias y blablás diversos

miBrujula.com

todo lo que se cuece en la red

Oink! | navegando por ti desde principios de siglo |

Bitácora personal de José María Gálvez Caraballo

Yorokobu

Bitácora personal de José María Gálvez Caraballo

Fritipiti

Bitácora personal de José María Gálvez Caraballo

Siliconeando

Bitácora sobre manualidades de Carmen Rodríguez