Archivo de la categoría: Música

Algo se muere en el alma… 

La banda sonora de mi infancia y adolescencia está compuesta, entre otras, por el cante hondo que le gustaba escuchar a mi padre y las coplas de carnaval y, sobre todo, las sevillanas que le encantaban a mi madre. Aún recuerdo cuando, llegada la primavera, ponía la radio a la hora casi de comer y escuchaba las últimas sevillanas que se estrenaban entonces.

Pero es éste un género que se está muriendo. El de las sevillanas, digo. En aquellos dorados años 1980 había mil grupos y todos sacaban disco nuevo cada año. El Pali, La CanasteraLos Marismeños, Los romeros de la Puebla, Amigos de Gines, Cantores de Híspalis, Ecos del Rocío, Requiebros, Salmarina (en mi opinión, el mejor grupo de sevillanas, con diferencia), María del Monte, Las Carlotas, El Mani,… Y nos dejaron canciones emblemáticas que forman parte ya de nuestra memoria musical, no sólo dentro de Andalucía: Sevillanas del adiós, de Amigos de Gines, Sueña la margarita, de Amigos de Gines, Soy del Sur, de Ecos del Rocío, la Salve rociera, de Manuel Pareja Obregón, Pasa la vida, de Albahaca, Viva mi Andalucía, de los Romeros de la Puebla, Historia de una amapola, de Los Marismeños, Todo termina en la vida, de Los romeros de la Puebla, Mírala cara a cara, de Requiebros, Soy libre, de Salmarina, A bailar, a bailar, de Cantores de Híspalis, Cántame, de María del Monte,…

De eso casi nada queda ya. Muy pocos discos de sevillanas se estrenan ya cada año, si acaso discos recopilatorios, lo que significa que es un género que ya no se renueva. De hecho, en las ferias de los últimos años, uno observa que muchas casetas ya ni siquiera ponen sevillanas, un género que siempre se ha identificado con la caseta de feria: ponen rumbas, salsa o regetón directamente. Y en las casetas en las que se escuchan sevillanas suelen ser las clásicas, las mismas que yo escuchaba en los años 1980, en las primeras ferias en Las Banderas. Tampoco se ve ese bullicio de parejas o grupos bailando como se veía antes. Sigue habiendo gente que baila, sí, pero en muchas casetas el tablao que aún se sigue poniendo está más de adorno que otra cosa. O, directamente, bailan salsa o cualquier música de moda.

En definitiva, como decía, el de las sevillanas es un género que se está muriendo poco a poco. Por mucho que la televisión pública andaluza intente rescatarlo como ya hiciera con otro género definitivamente difunto, la copla. Quien sabe qué se oirá y se bailará en las ferias de nuestros hijos pero, al paso que vamos, seguramente sevillanas no.

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Contenidos para niños 1

En los cada vez más lejanos tiempos de mi infancia, los niños de los años 70 u 80 disponíamos de todo un elenco de artistas que cantaban para nosotros: Parchís, Enrique y Ana, BotonesLos payasos de la teleRosa LeónTorrebruno o, más tarde, Teresa Rabal. Todos nos cantaban canciones compuestas expresamente para nosotros, que cantábamos no sólo con cinco o seis años, sino hasta con doce y catorce. Y no me refiero a canciones de adultos para que las canten niños, sino a canciones infantiles, pensadas para público infantil que luego tarareábamos en el cole. En todas las infancias ha pasado, en la de nuestros abuelos, en la de nuestros padres o en la nuestra: los niños siempre han cantado canciones infantiles, pensadas para ellos.

Hoy, en cambio, los niños más pequeños han de conformarse con los Cantajuegos o emisoras como Babyradio, que, en la mayoría de los casos, se limitan a recoger éxitos de los anteriormente citados. Pero, ¿qué cantan los que son un poco más mayorcitos, los que ya tienen más de cinco años? ¿Canciones de Sharika o Rihanna? ¿Reguetón? ¿Cualquier éxito de moda? Todo muy apropiado para niños pequeños, desde luego. Pero es la música que suena en las fiestas de fin de curso de los colegios, es la música que oyen en la radio o la televisión porque no hay programas especiales con canciones para ellos o es la música que luego acuden a interpretar en programas de la tele.

¿Qué ha pasado con las canciones infantiles de siempre? ¿Es que pretendemos que los niños sean mayores antes de tiempo? ¿Tenemos prisa por que abandonen la infancia? ¿Tanto necesita la industria vender sus éxitos que necesita invadir la infancia? No digo yo que volvamos a las canciones de Teresa Rabal. Pero entre Teresa Rabal y Rihanna debe haber un término medio, ¿no?

La Macarena y los marines

Según parece, se cumplen 20 años ya de ese éxito patrio cruzafronteras, La Macarena, de Los del Río. Todos recordamos su letra pagadiza y su ritmo machacón y todos en algún momento la hemos cantado o bailado.

Pero, sin desmerecer el mérito de los dos hermanos sevillanos, sabido es que la canción no es original de ellos. Siguiendo la tradición española de grupos de música cómica que después seguirían otros como La charanga del tío HonorioNo me pises que llevo chanclas, Puturrufú de fuá o Zapato veloz, allá por los años 1970 sonaba el grupo Desmadre 75, famosos por su conocida canción Saca el güisqui cheli. Entre sus éxitos, otra canción no tan conocida, Tengo una pena.

No hay más que oír sus compases para saber en quienes y en qué se inspiraron los hermanos sevillanos para su famosísima canción. Y, por si no queda claro, aquí una comparativa que elaboraron en su momento los de la revista El Jueves.

Pero, llendo un poco más lejos, ¿y si ambas canciones no fuesen más que una versión de una conocida canción infantil, Trabajando en las minas del pan duro? Canción que recuerdo  como telón de fondo de mi infancia.

Tal como explican Blas Fernández y Ángel Munárriz ésta sería, a su vez, la versión infantil de Semper fidelis, del compositor norteamericano John Philip Sousa, conocida marcha militar de los marines estadounidenses que data de 1888.

O más exactamente, en mi opinión, de la marcha típica para acompañar los ejercicios a paso ligero. 

Así pues, irónicamente, cuando los Clinton bailaron la famosa canción española no estarían más que bailando una versión paródica de una conocida marcha militar de su ejército. Quizá eso explicaría que la canción alcanzase el éxito internacional que alcanzó.

Actualización: 25 de febrero de 2017.

El trabajo nace con la persona

En estos días, no sé por qué será, no dejo de tararear la famosa canción de Raphael La canción del trabajo.

Así que, indagando un poco en sus antecedentes, me entero de que fue una adaptación realizada por Manuel Alejandro para Raphael allá por el 1966 de una canción ska que el grupo Cannoball Adderley sacó seis años antes, The Work Song, y que, como todos los ritmos jazzísticos, no suena nada mal.

La canción ha sido versionada en diversas ocasiones. Entre otras, por Nina Simone en el mismo año en que Raphael sacaba su versión.

Curiosa la diferencia en las letras de ambas canciones: una protesta de clase obrera la de Simone, una crítica social la de Raphael.

Buscando esta información me he acordado también del inicio de la película Joe contra el volcán, una versión de Eric Burdon del clásico de los 50 de Tennessee Ernie Ford, Sixteen tons, otra canción con letra reivindicativa.

Y, para acabar, os dejo un clásico del humor psicodélico patrio Es una lata el trabajar, que tampoco se aleja mucho del tema.

Y ahora a volver al duro trabajo, como siempre.

Un poco de música: La arena de los sueños

A veces, cuando me descubro a mí mismo tarareando una canción, me hago preguntas sobre la misma: quién la cantaba, qué significa,… Eso me estaba planteando con la famosa canción Mr. Sandman (Sí, a veces me descubro tarareando canciones como ésta. Lo sé, lo sé, tendría que hacérmelo mirar). Así pues, vamos a ello.

Mr. Sandman es una canción que data de 1954 y fue compuesta por Pat Ballard e interpretada por el grupo de música coral The Chordettes, cuyo éxito más conocido es precisamente éste:

The Chordettes representaban un estilo de música vocal conocido como Barbershop o música de barbería, un estilo de armonía a capella, surgido a finales del XIX en las barberías estadounidenses. Quizá, por eso, la mayoría de los grupos estaban compuestos por hombres, razón por la cual The Chordettes despuntarían en el momento de su surgimiento. Este estilo hoy sigue plenamente vivo y basta hacer una búsqueda en Youtube para darse cuenta. Hasta se puede encontrar el grupo de barbershop de Homer Simpsons, Los Solfamidas.

Pero estaba hablando de la famosa canción de The Chordettes. Todos sabemos que habla de sueños y de un misterioso personaje. ¿Quién es el tal Mr. Sandman a quien las chicas piden que le traigan al hombre de sus sueños? Pues según parece, se trata de un personaje de la mitología anglosajona y celta: el arenero. Es éste un curioso personaje que visita a la gente mientras duerme para llenarle los ojos de arena mágica y proporcionarles, así, sueños. La canción le da más poder del que le atribuye la leyenda: el arenero sólo proporcionaba sueños, nada más. Aún así, se trata de una bella canción y de una bella leyenda que no conocía y que espero que, a partir de ahora, vosotros también conozcáis. Y que, cuando oigáis esta canción, la oigáis con otros oídos.

Video:

Youtube.

Un poco de música: Luis Aguilé y Ally McBeal

¿Os acordáis de Ally McBeal, aquella famosa serie de los primeros 2000? Era una serie que yo siempre seguía, hasta que, como suele ser habitual, empezaron a cambiarla de día o de hora y le perdí la pista. Seguro que recordáis también su famosa sintonía, interpretada por Vonda Shepard:

Aquella canción siempre me resultó familiar, hasta que, en una de las temporadas, caí en la cuenta y recordé el famoso Díle, de Luis Aguilé:

Luis Aguilé interpretó esta canción en el año 1963, con la que obtuvo un gran éxito y es considerada una de las primeras canciones del verano. Así pues, a muchos españoles les dio por pensar que Vonda Shepard hacía una versión más actualizada de la canción de Luis Aguilé. Al fin y al cabo, las fechas cantan.

Pero hete aquí que no. Una vez que indagas un poco descubres que la canción de Luis Aguilé es una versión de una canción del año anterior del grupo The Exciters, Tell Him, que alcanzó el número 4 en las listas de éxitos ese año, aunque aquí en España sea bastante desconocido:

Así pues, no es que Vonda Shepard hiciese una versión de una canción de Luis Aguilé, lo cual hubiese sido un poco raro, sino que ambos versionaron un éxito del grupo The Exciters, lo cual resulta más lógico. Y, claro está, no fueron las únicas versiones, aunque sí las más conocidas, al menos en nuestro país.

Videos:

Youtube.

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